El nuevo centro penitenciario busca reforzar la seguridad ante los niveles históricos de homicidios que enfrenta el país.
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inauguró el Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel inspirada en el modelo penitenciario de El Salvador que busca convertirse en una pieza clave de la estrategia contra el crimen organizado.
La instalación, construida con una inversión de 35 millones de dólares, tendrá capacidad para albergar hasta cinco mil 100 reclusos y se encuentra junto a la prisión de máxima seguridad La Reforma, a unos 25 kilómetros de San José. El complejo está destinado a personas consideradas de alta peligrosidad, en un contexto marcado por el aumento de la violencia y la actividad de grupos criminales.
Durante la inauguración, Fernández aseguró que el centro representa un cambio en la política penitenciaria y expresó su confianza en que Costa Rica se convierta en un referente internacional en materia de seguridad. También reconoció al expresidente Rodrigo Chaves, quien impulsó el proyecto durante su administración.
El CACCO toma como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la prisión de máxima seguridad construida en El Salvador durante el gobierno de Nayib Bukele, cuya estrategia contra las pandillas ha sido observada por otros países de la región.
La apuesta costarricense responde a una situación de violencia que ha alcanzado niveles preocupantes. En 2025, el país registró 873 homicidios, mientras que en 2024 contabilizó 876 y en 2023 alcanzó un récord de 905 asesinatos.
Con esta nueva infraestructura, el Gobierno pretende fortalecer el control sobre los internos más peligrosos y reducir la capacidad operativa de las organizaciones criminales. Sin embargo, el impacto de la medida dependerá de su implementación y de los resultados que consiga en el combate a la delincuencia.









