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La agencia espacial estadounidense abrió una convocatoria para desarrollar estaciones comerciales que mantengan las investigaciones en órbita baja.

La NASA dio un nuevo paso para preparar el futuro de la exploración espacial al publicar una convocatoria dirigida a empresas estadounidenses interesadas en desarrollar estaciones espaciales comerciales que sustituyan progresivamente a la Estación Espacial Internacional (ISS), cuya operación está prevista hasta 2030.

Las compañías participantes deberán presentar sus propuestas a más tardar el 8 de diciembre de 2026. La agencia prevé seleccionar a dos o más contratistas durante la primera etapa y adjudicar los acuerdos en la primavera boreal de 2027. Posteriormente, los proyectos deberán superar procesos de diseño, pruebas y certificación antes de entrar en funcionamiento.

A diferencia del modelo actual, en el que la NASA participa directamente en la operación de la ISS junto con socios internacionales, las futuras plataformas serán propiedad de empresas privadas, que también se encargarán de administrarlas. La agencia estadounidense contratará los servicios necesarios para continuar con sus investigaciones científicas y pruebas tecnológicas en condiciones de microgravedad.

El objetivo es evitar una interrupción de las actividades de investigación cuando la estación actual sea retirada, al tiempo que la NASA concentra mayores recursos en sus programas de exploración de la Luna y Marte. Los experimentos en órbita baja permiten estudiar fenómenos biológicos, físicos y relacionados con la salud humana que son difíciles de reproducir en la Tierra.

Como parte de la transición, la agencia contempla proporcionar transporte para las primeras cuatro misiones de servicio a las estaciones comerciales. Entre sus estimaciones de referencia para 2030 figuran costos de 325 millones de dólares por un vuelo tripulado de cuatro personas y 300 millones por un vuelo de carga.

El retiro de la ISS se gestionará mediante un contrato independiente. En junio de 2024, la NASA seleccionó a SpaceX para desarrollar un vehículo de desorbitación, con un valor contractual potencial de 843 millones de dólares. Este sistema permitirá dirigir la reentrada controlada de la estación al final de su vida útil, con el propósito de reducir los riesgos para las zonas pobladas.

La agencia busca que las nuevas plataformas estén disponibles antes del retiro del complejo orbital. Sin embargo, la selección inicial de las empresas no garantizará que todos los proyectos lleguen a operar, pues su desarrollo dependerá de las pruebas técnicas, la certificación y la capacidad de atraer clientes comerciales adicionales.

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