El decomiso de cuatro armas en una propiedad vinculada con el narcotráfico encendió las alarmas por la capacidad de las organizaciones criminales para evadir los controles tradicionales.
Las autoridades de Costa Rica encendieron las alertas tras el hallazgo de cuatro armas con componentes fabricados mediante impresión 3D durante un operativo contra el narcotráfico en Uvita de Osa, en la provincia de Puntarenas, al sur del país.
El decomiso fue realizado el miércoles por la Policía de Control de Drogas (PCD), durante un allanamiento en una vivienda de lujo donde también se localizaron 357 kilos de cocaína y fueron detenidos dos costarricenses, quienes presuntamente custodiaban la propiedad.
El viceministro de Seguridad, Nelson Barquero, advirtió que esta tecnología representa un nuevo desafío para las autoridades, debido a que permite fabricar componentes difíciles de rastrear y facilita que las estructuras criminales evadan los mecanismos de control nacionales e internacionales.

El Ministerio de Seguridad explicó que las piezas impresas en 3D pueden combinarse con componentes de armas convencionales, lo que les permite alcanzar niveles de letalidad y potencia de fuego similares. Además, esta modalidad dificulta identificar el origen del armamento y detectar su circulación.
El hallazgo ocurre en un contexto de creciente violencia relacionada con el narcotráfico. Costa Rica ha registrado cifras históricas de homicidios, con alrededor de 900 casos anuales, de los cuales las autoridades atribuyen cerca del 70 por ciento al tráfico de drogas.
A esta situación se suma el papel estratégico del país como punto de tránsito y almacenamiento de cocaína procedente de Sudamérica con destino a Norteamérica y Europa. En 2025, las autoridades decomisaron 46.5 toneladas de esta droga, una de las cifras más altas de su historia.
Ante el avance de las organizaciones criminales, Costa Rica ha reforzado la cooperación con Estados Unidos y otros países para combatir el narcotráfico. Ahora, la detección de armas elaboradas con tecnología de impresión 3D añade un nuevo desafío a las estrategias de seguridad.









