Los ataques en el mar Negro y los riesgos en el Báltico obligan a Moscú a buscar nuevas vías para mantener sus envíos de trigo hacia mercados de África, Asia y Oriente Medio.
Rusia, el mayor exportador mundial de trigo, comenzó a utilizar una antigua ruta marítima del Ártico, empleada durante la Segunda Guerra Mundial, para transportar cereales al extranjero. La medida busca mantener sus exportaciones ante las dificultades comerciales provocadas por el conflicto con Ucrania y las tensiones con los países europeos.
Los ataques contra puertos y embarcaciones en el mar Negro han complicado el traslado de productos agrícolas desde el inicio de la nueva temporada comercial, en julio. Ante este panorama, Moscú ha buscado alternativas para conservar a sus principales compradores en Oriente Medio y Asia, además de reducir su dependencia de las rutas tradicionales.
El puerto comercial de Múrmansk y la empresa Demetra Holding anunciaron el inicio de la carga de un primer envío de 3 mil 400 toneladas de cereales procedentes de importantes regiones agrícolas rusas. Asimismo, fuentes del sector naviero señalaron que está previsto embarcar alrededor de 28 mil toneladas de trigo con destino a Casablanca, Marruecos.
Ubicado a casi 2 mil kilómetros al norte de Moscú y cerca de la frontera con Noruega, Múrmansk cuenta con acceso al Ártico y a aguas internacionales. Durante la Segunda Guerra Mundial, este puerto fue utilizado por convoyes aliados para transportar suministros a la entonces Unión Soviética.
Antes de recurrir a esta alternativa, Rusia había incrementado sus exportaciones a través del mar Báltico, cuyas terminales movilizaron 1.2 millones de toneladas de cereales en septiembre, más del 60 por ciento del total de los envíos marítimos del país. Para responder a la demanda, algunas empresas han adaptado instalaciones destinadas originalmente al manejo de carbón y fertilizantes.
Sin embargo, las autoridades rusas también han expresado preocupación por posibles incidentes en el Báltico, donde todos los países ribereños, excepto Rusia, pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Las tensiones con Europa han aumentado debido a las acusaciones del Kremlin sobre el respaldo militar occidental a Ucrania, señalamientos que los gobiernos europeos rechazan como una participación directa en la guerra.
Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos para reanudar los envíos por el mar Negro no han logrado avances. Turquía, uno de los compradores de cereales rusos, había impulsado negociaciones para restablecer la circulación comercial, pero Moscú ha manifestado que no está interesada en un nuevo acuerdo.
La apertura de esta ruta ártica representa una alternativa logística para Rusia, que busca sostener su presencia en los mercados internacionales pese a las restricciones y los riesgos asociados al conflicto.









