La resolución obtuvo 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, aunque el respaldo internacional disminuyó respecto al año anterior.
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó nuevamente una resolución que exige poner fin al embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, vigente desde hace más de seis décadas. Sin embargo, la votación de este año evidenció un cambio en el respaldo internacional, luego de que más países optaran por abstenerse o votar en contra de la iniciativa.
El resultado fue de 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Entre los países que rechazaron la resolución se encuentran Estados Unidos e Israel, mientras que naciones europeas como Alemania e Italia se abstuvieron por primera vez en varios años. En contraste, el año anterior la propuesta había recibido 165 votos favorables, siete en contra y 12 abstenciones.
El Gobierno de Donald Trump celebró los resultados y consideró que sus gestiones diplomáticas han logrado modificar la postura de diversos países. El representante estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, destacó el cambio de posición de varias naciones y expresó su expectativa de que esta tendencia continúe.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, criticó la postura de Washington y acusó al Gobierno estadounidense de intentar asfixiar económicamente a la isla. Las declaraciones se produjeron en medio de un nuevo intercambio de señalamientos entre representantes de ambos países durante las sesiones de la Asamblea General.
Aunque la resolución cuenta con un amplio respaldo internacional, su aprobación no obliga a Estados Unidos a levantar las sanciones, pues esa decisión corresponde al Congreso estadounidense. La ONU ha respaldado anualmente el llamado a terminar con el embargo desde 1992, con excepción de 2020, cuando no se realizó la votación habitual debido a la pandemia de COVID-19.
Washington ha intensificado la presión sobre La Habana durante el segundo mandato de Trump, mientras Cuba atribuye al embargo buena parte de su prolongada crisis económica, marcada por la escasez de productos básicos, la inflación y el deterioro de sus infraestructuras.
El resultado representa un revés diplomático para Cuba frente a años anteriores, aunque la mayoría de los países que participaron en la votación volvió a pronunciarse a favor de poner fin al embargo.








