La saga encabezada por Tom Cruise tuvo uno de sus mayores tropiezos financieros en años.
Fue la octava y supuesta última película de la franquicia “Misión: Imposible; La Sentencia Final” (Mission Impossible: The Final Reckoning), que llegó este fin de semana a las salas, con una enorme promesa de cerrar esta franquicia cargada de adrenalina, espionaje y acrobacias inverosímiles.
Pero parece haber quedado solo en espectativa, porque lo que se anunciaba como un éxito en carteleras y taquillas, terminó convirtiéndose en una de las producciones más caras y menos rentables de la historia contemporánea del cine.
Mission Impossible: The Final Reckoning tuvo un costo de 400 mdd, colocandola con esta cifra como la cuarta película más cara jamás realizada.
Además se añadieron 150 mdd en promoción y mercadotecnia, elevando la inversión total a 550 mdd. Por esta enorme cifra, Paramount Pictures necesitaba que la cinta recaudara entre 800 y 1,000 millones a nivel global.
Pero de manera lamentable, para una cinta que se convirtió en cine de culto para muchos, apenas consiguió 596.5 mdd en todo el mundo. Sin duda obtuvo el mejor arranque de la saga con 64 mdd en su primer fin de semana, los ingresos netos para el estudio se calcularon en solo 253 mdd. Las pérdidas se estiman entre 200 y 300 millones.
Tom Cruise no solo volvió a encarnar al agente Ethan Hunt, también fue el productor principal. Su compromiso con la franquicia fue absoluto: financió “burbujas sanitarias” durante la pandemia con recursos propios y realizó él mismo las secuencias más peligrosas, como colgarse de un biplano en pleno vuelo y sumergirse con un traje de 56 kilos para una escena submarina.
La trama continúa los sucesos de Sentencia Mortal (2023). Ethan Hunt y su equipo combaten a “La Entidad”, una inteligencia artificial que ha corrompido el ciberespacio y amenaza con provocar una guerra mundial. La clave para detenerla yace en un submarino ruso hundido donde se esconde su código fuente. Hunt debe impedir que Gabriel, su antagonista, tome el control de esta IA mientras el mundo oscila entre la verdad manipulada y el caos digital.
El elenco reunió a veteranos y nuevas incorporaciones: Tom Cruise como Ethan Hunt, Hayley Atwell como Grace, Ving Rhames como Luther Stickell, Simon Pegg como Benji Dunn, Esai Morales como Gabriel, Pom Klementieff, Henry Czerny, Angela Bassett, Janet McTeer, Nick Offerman, Mark Gatiss, entre otros.
La filmación enfrentó numerosos contratiempos. Un incendio en Oxfordshire destruyó un set valuado en 2.7 millones de dólares. La huelga de actores de 2023 paralizó la producción durante ocho meses. Se construyó un submarino de 25 millones y un tanque de agua que tardó 15 días en llenarse.
En una de las escenas más comentadas, Cruise se impulsó a sí mismo desde un submarino como si fuera un torpedo.
Y fue inevitable que las comparaciones con entregas anteriores evidencia el contraste. La primera cinta de 1996 costó 80 mdd y recaudó 457 mdd; la segunda en 2000, costó 125 mdd y alcanzó 546 mdd; la tercera en 2006, con un presupuesto de 150 mdd, generando 398 mdd; Protocolo Fantasma en 2011, costó 145 mdd y recaudó 694 mdd; Nación Secreta en 2015) tuvo un costo de 150 mdd y logró 683 mdd; Repercusión (2018) costó 178 mdd y obtuvo 791 mdd; Sentencia Mortal Parte 1 en 2023 ascendió a 291 mdd y recaudó 567 mdd; Sentencia Final, con un presupuesto de 550 mdd, apenas alcanzó 596.5 mdd.
Aunque la crítica elogió el cierre narrativo y las acrobacias de Cruise, muchos señalaron que el ritmo era más lento y que la amenaza digital no conectó con las audiencias jóvenes. Las calificaciones fueron moderadas: IMDb le otorgó 7.4/10, Rotten Tomatoes 80%, Metacritic 67/100 y FilmAffinity 6.8/10.