TRENDING

En Cuba la población comenzó a despejar carreteras y autopistas bloqueadas con maquinaria pesada e incluso solicitó la ayuda de las fuerzas armadas.

La población del norte del Caribe se recuperaba de la destrucción causada por el huracán Melissa, mientras seguía aumentando el número de víctimas mortales de la catastrófica tormenta.

El estruendo de la maquinaria pesada, el zumbido de las motosierras y el sonido de los machetes resonaban en todo el sureste de Jamaica, mientras trabajadores del gobierno y residentes comenzaban a despejar las carreteras para llegar a las comunidades aisladas que sufrieron el impacto directo de una de las tormentas atlánticas más poderosas jamás registradas.

Los residentes, atónitos, deambulaban, algunos contemplando sus casas sin techo y sus pertenencias empapadas esparcidas a su alrededor.

Las autoridades informaron del hallazgo de al menos cuatro cuerpos en el suroeste de Jamaica. El primer ministro Andrew Holness declaró que hasta el 90% de los techos en la comunidad costera de Black River, en el suroeste del país, quedaron destruidos.

Más de 25.000 personas permanecían hacinadas en refugios en la mitad occidental de Jamaica, y el 77% de la isla se encontraba sin electricidad. Melissa también provocó inundaciones catastróficas en Haití, donde se reportaron al menos 25 muertos y 18 desaparecidos, principalmente en la región sur del país.

La Agencia de Protección Civil de Haití informó que el huracán Melissa causó la muerte de al menos 20 personas en Petit-Goâve, entre ellas 10 niños. Además, dañó más de 160 viviendas y destruyó otras 80.

Las autoridades advirtieron que 152 personas con discapacidad en la región sur de Haití necesitaban ayuda alimentaria de emergencia. Más de 11.600 personas permanecían refugiadas en Haití debido a la tormenta.

Mientras tanto, en Cuba, la población comenzó a despejar carreteras y autopistas bloqueadas con maquinaria pesada e incluso solicitó la ayuda de las fuerzas armadas, que rescataron a personas atrapadas en comunidades aisladas y en riesgo de deslizamientos de tierra.

No se reportaron víctimas mortales después de que la Defensa Civil evacuara a más de 735.000 personas en el oriente de Cuba. Poco a poco, comenzaron a regresar a sus hogares.

En las zonas rurales a las afueras de Santiago de Cuba, el agua seguía acumulada en las viviendas vulnerables la noche del miércoles, mientras los residentes regresaban de sus refugios para salvar camas, colchones, sillas, mesas y ventiladores que habían elevado antes de la tormenta.

Las autoridades de las provincias afectadas —Santiago, Granma, Holguín, Guantánamo y Las Tunas— reportaron daños en techos, líneas eléctricas, cables de fibra óptica, carreteras cortadas, comunidades aisladas y pérdidas en plantaciones de banano, yuca y café.

Portada de hoy:

Edición Digital:

Más reciente: