El empeoramiento de la calidad del aire en la capital ha provocado indignación entre los residentes que sufren dolores de cabeza y tos persistentes.
Una densa capa de smog cubrió la capital de la India, impregnando el aire con un olor acre. Los altos niveles de contaminación agravaron la crisis de salud pública, lo que llevó a sus habitantes a salir a las calles para protestar y exigir medidas al gobierno.
El índice de calidad del aire de Nueva Delhi se situaba en 344, un nivel considerado “grave” y peligroso para la salud, según los límites de exposición recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
Cientos de personas, entre ellas padres y activistas medioambientales, se congregaron en la Puerta de la India de Nueva Delhi en una protesta sin precedentes, instando a las autoridades a actuar. Muchos llevaban mascarillas y pancartas, una de las cuales decía: “Echo de menos respirar”.
El empeoramiento de la calidad del aire en la capital ha provocado indignación entre los residentes que sufren dolores de cabeza y tos persistentes. Crece la frustración hacia los políticos, acusados de eludir su responsabilidad en lugar de aplicar medidas para combatir lo que se ha convertido en una emergencia sanitaria anual.
Nueva Delhi y su región circundante, con más de 30 millones de habitantes, figuran habitualmente entre las ciudades más contaminadas del mundo. India cuenta con seis de las diez ciudades más contaminadas a nivel mundial, y Nueva Delhi sigue siendo la capital más contaminada, según un informe publicado a principios de este año por IQAir, una base de datos de monitoreo de la calidad del aire con sede en Suiza.
La calidad del aire en la ciudad empeora aún más cada invierno, ya que los agricultores queman los residuos de las cosechas en los estados vecinos y las temperaturas más frías atrapan el humo, que se mezcla con las emisiones de vehículos e industrias.
Las partículas tóxicas persisten debido a que los inviernos en Delhi suelen ser secos y sin viento, lo que en ocasiones eleva los niveles de contaminación hasta 20 veces el límite seguro establecido por la Organización Mundial de la Salud.
Las autoridades han prohibido temporalmente la construcción, restringido los generadores diésel e incluso intentando utilizar la siembra de nubes para promover la lluvia, pero los críticos afirman que solo las medidas a largo plazo para reducir las emisiones pueden brindar un alivio real.









