-El país esta sufriendo una crisis económica, con el peso cubano llegando a su mínimo histórico
El peso cubano marcó un mínimo histórico en el mercado informal al depreciarse hasta las 500 unidades por dólar estadounidense, en medio de las crecientes presiones de Washington sobre la isla.
El indicador de referencia del mercado informal, el que publica diariamente el medio independiente El Toque, alcanzó esta marca tras un descenso del 15% del valor relativo de la moneda cubana frente al billete verde en lo que va de año.
El asedio petrolero que ha establecido Washington sobre Cuba ha generado una intensa incertidumbre en la isla, que se encontraba ya en una profunda crisis económica desde hacía seis años con escasez de bienes básicos, elevada inflación, derrumbe de la producción y prolongados apagones diarios.
Esta caída refleja la profunda crisis estructural en que está sumida Cuba desde hace seis años, con escasez de básicos (alimentos, combustible, medicinas), una inflación desbocada, decrecimiento, déficit fiscal, migración masiva y prolongados apagones diarios. La presión de Estados Unidos se siente de forma cada vez más descarnada en Cuba, con nuevos anuncios de cancelaciones de vuelos, apagones récord, racionamiento de combustible y un peso en mínimos históricos.

Las aerolíneas rusas Rossiya y Nordwind suspendieron temporalmente sus vuelos a Cuba debido a las dificultades de abastecimiento» y no retomarán estas rutas «hasta que la situación cambie.
Estas dos compañías se suman a las cuatro canadienses que anunciaron la víspera la cancelación de sus operaciones hacia la isla luego de que las autoridades cubanas les comunicaran que no podían surtirles de queroseno en ninguno de los nueve aeropuertos internacionales del país.
El resultado es desastroso para el turismo, un puntal de la economía cubana por peso en el producto interno bruto (PIB) y capacidad de captación de divisas. El año pasado, casi la mitad de los visitantes internacionales procedían de Canadá (754.000 personas) o Rusia (131.000 personas).
El sector, que ya registró en 2025 su peor ejercicio desde 2002 (sin contar los años de la pandemia), se tambalea con la presión estadounidense. Además de estas cancelaciones, el Gobierno ha impulsado el cierre de algunos hoteles y el traslado de los turistas a otras instalaciones como medida de ahorro.
La isla sufrió el apagón más extenso del que se tiene registro, según datos oficiales. En el momento de máxima demanda, en la tarde-noche, más de un 64% del país quedó simultáneamente sin corriente.

Junto a los fallos en las obsoletas centrales termoeléctricas, este déficit es achacable a la falta de diésel y fueloil para alimentar los motores de generación energética distribuidos por todo el país, que según el Gobierno llevan cuatro semanas parados por el asedio petrolero.
En estas circunstancias, Alemania y Suiza actualizaron sus recomendaciones sobre la isla. “Se desaconsejan los viajes no necesarios a Cuba debido a los notables efectos del déficit agudo de combustibles”, señaló en su web el Ministerio de Exteriores alemán.
El Gobierno cubano, en tanto, sigue desplegando su duro plan de contingencia para tratar de subsistir sin petróleo importado, pese a que la producción nacional apenas cubre un tercio de las necesidades energéticas.
Los hospitales y el transporte estatal se limitan a servicios esenciales, la gasolina está severamente racionada (la venta de diésel suspendida), la agricultura prioriza cultivos básicos, las universidades están en modo remoto o híbrido, y muchos trabajadores cambiaron a teletrabajo u horarios restringidos.
Las autoridades cubanas mantienen su discurso de que están dispuestas al diálogo con EEUU -aunque en términos de igualdad y sin abordar asuntos internos- y que no hay otra vía que la resistencia.










