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La escasez de combustibles paraliza La Paz y El Alto, donde conductores duermen en sus vehículos y enfrentan bloqueos en medio de protestas políticas y tensión social creciente.

La escasez de gasolina en Bolivia ha provocado filas kilométricas en La Paz y zonas aledañas, donde cientos de conductores permanecen durante días a la espera de cisternas de abastecimiento, en medio de bloqueos de carreteras que ya cumplen seis semanas.

Las largas columnas de vehículos ocupan avenidas completas y se extienden por más de tres kilómetros en la autopista que conecta La Paz con El Alto, donde transportistas han llegado incluso a quemar neumáticos para exigir combustible.

Entre los afectados, algunos conductores relatan jornadas de varios días durmiendo en sus autos, improvisando campamentos y viviendo en incertidumbre ante la falta de información oficial sobre el suministro.

La crisis se desarrolla en un contexto de protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, impulsadas por sectores sindicales y organizaciones sociales, lo que ha intensificado el colapso en las principales rutas del país.

Las afectaciones no se limitan al transporte: también se reporta desabastecimiento de alimentos y medicinas, mientras el Gobierno evalúa medidas de excepción y el posible despliegue de Fuerzas Armadas para controlar las protestas.

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