Francia reúne a las potencias mundiales en una cumbre marcada por el conflicto en Medio Oriente y la tensión global.
Francia recibe la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, un encuentro de las principales economías del mundo marcado por el reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en Medio Oriente.
El presidente anfitrión Emmanuel Macron busca ampliar la agenda del foro con temas como la estabilidad económica global, la regulación de la inteligencia artificial y la seguridad energética, en un contexto internacional de alta tensión.
Los líderes de Alemania, Canadá, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos analizarán el impacto del acuerdo con Irán, especialmente la posible reapertura del estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo y gas.
A la cumbre se sumarán invitados como el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, además de representantes de países árabes, Brasil, India y Corea del Sur, en un intento por ampliar la influencia del bloque.
La agenda también incluirá discusiones sobre la guerra en Ucrania, la presión a Rusia y la necesidad de reducir la dependencia energética global, mientras Europa insiste en mantener el apoyo militar y político a Kiev.
El encuentro se desarrolla bajo un fuerte operativo de seguridad y en medio de protestas contra el foro en ciudades cercanas, donde se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales.
Uno de los puntos centrales será la relación con Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump, quien llega a la cumbre tras una polémica celebración de su cumpleaños en la Casa Blanca, en un evento que ya ha generado críticas internacionales.
Con el telón de fondo del conflicto en Medio Oriente, la guerra en Ucrania y la rivalidad con China, el G7 enfrenta una de sus reuniones más complejas en los últimos años, en la que los líderes intentarán mantener una postura común ante un escenario global cada vez más fragmentado.









