La poderosa arma convencional podría utilizarse contra instalaciones energéticas y objetivos vinculados al programa nuclear iraní.
Estados Unidos contempla incorporar la llamada “madre de todas las bombas” a sus opciones militares contra Irán, en medio de las tensiones en Medio Oriente y ante una posible reanudación de los ataques. De acuerdo con información publicada por CNN el 15 de octubre de 2026, funcionarios familiarizados con la planificación militar señalaron que entre los posibles objetivos figuran infraestructura energética e instalaciones relacionadas con el programa nuclear iraní. Sin embargo, el presidente Donald Trump no ha confirmado una orden para emplear este armamento.
La bomba GBU-43/B MOAB (Massive Ordnance Air Blast) es una de las armas convencionales más potentes del arsenal estadounidense. Pesa aproximadamente 9 mil 800 kilogramos y contiene alrededor de 8 mil 500 kilogramos de explosivos, capaces de generar una onda expansiva de gran alcance y provocar daños considerables en estructuras e instalaciones cercanas.
El dispositivo utiliza un sistema de guiado por GPS y detona cerca de la superficie para maximizar sus efectos destructivos. A pesar de su enorme potencia, no es un arma nuclear: su capacidad de destrucción proviene exclusivamente de explosivos convencionales.
Uno de los principales cuestionamientos sobre su posible utilización en Irán es su efectividad contra instalaciones nucleares protegidas bajo gruesas capas de roca y concreto reforzado. La MOAB fue diseñada para producir una explosión de gran alcance, no para penetrar profundamente en el subsuelo, por lo que su capacidad para neutralizar objetivos subterráneos es limitada o incierta.
Además, un ataque de estas características podría ocasionar daños importantes a infraestructura cercana y elevar el riesgo de víctimas civiles, especialmente si los objetivos militares se encuentran próximos a zonas habitadas.
La GBU-43/B fue utilizada por primera vez en combate en abril de 2017, durante una operación estadounidense contra posiciones del grupo Estado Islámico en Afganistán, donde el objetivo era una red de túneles y cuevas.
Por ahora, su posible despliegue contra Irán permanece como una alternativa militar en evaluación. Una eventual autorización de Trump podría intensificar el conflicto regional, aunque el uso de esta bomba no garantizaría la destrucción de las instalaciones estratégicas que Washington busca neutralizar.









