TRENDING

Paul Mackenzie fue declarado culpable de asesinato junto con otros 29 integrantes de su organización religiosa.

El líder de una secta apocalíptica en Kenia, Paul Mackenzie, fue declarado culpable del asesinato de 191 personas, de las cuales 190 eran menores de edad, en uno de los casos más impactantes de violencia vinculada al extremismo religioso en el país africano. Otros 29 integrantes de la organización también fueron condenados por los mismos delitos.

De acuerdo con las investigaciones, Mackenzie convencía a sus seguidores de que debían dejar de comer para encontrarse con Jesús, mientras promovía una doctrina que rechazaba la educación y consideraba malvada la medicina moderna. Los acusados negaron los cargos y sostuvieron que nadie había sido obligado a morir.

El caso salió a la luz en 2023, cuando las autoridades comenzaron a localizar cadáveres en fosas poco profundas en el bosque de Shakahola, cerca de la costa de Kenia. Desde entonces, se han recuperado más de 400 cuerpos, aunque numerosas víctimas continúan sin ser identificadas debido al avanzado estado de descomposición de los restos.

Las investigaciones revelaron las condiciones extremas en las que vivían los integrantes de la secta. Algunos testimonios describieron cuerpos de niños con las manos y las piernas atadas, así como fosas comunes en las que se depositaban varios menores. Las autoridades también documentaron muertes relacionadas con inanición y otras formas de violencia.

Mackenzie fundó en 2003 Good News International Ministries, una organización que llegó a reunir a miles de seguidores mediante iglesias y una emisora de televisión en la que difundía sus sermones. En sus prédicas, rechazaba la educación formal, la atención médica y ciertos avances tecnológicos, a los que vinculaba con supuestas señales del fin de los tiempos.

En 2019, tras el cierre de su iglesia principal, el religioso se trasladó al bosque de Shakahola e instó a sus seguidores a acompañarlo. Allí, varias familias quedaron aisladas y sometidas a las prácticas de la organización.

Pese a las condenas, algunos antiguos seguidores continúan defendiéndolo. Shukrani afirmó que todavía lo considera su pastor y sostuvo que las personas decidieron ayunar por voluntad propia. En contraste, Dan Paul Mackenzie, hijo del acusado, respaldó el veredicto y consideró que su padre debía responder por las muertes debido a su posición como líder de la organización.

La sentencia representa un avance judicial en un caso que conmocionó a Kenia y puso bajo escrutinio los mecanismos de control de determinadas organizaciones religiosas. Mackenzie y otros integrantes de la secta también enfrentan procesos relacionados con terrorismo, radicalización y vulneración de los derechos de menores.

Portada de hoy:

Edición Digital:

Más reciente:

Versiones sobre un supuesto coma y un traslado a China fueron rechazadas …

Marcelo Ebrard afirmó que el país ya presentó argumentos técnicos a Washington …

Serguéi Lavrov defendió la causa iraní y aseguró que Moscú mantendrá sus …

Por: Marco A. Mares En el contexto del alargamiento y la indefinición …