Marcelo Ebrard afirmó que el país ya presentó argumentos técnicos a Washington y confía en obtener una respuesta antes de finalizar 2026.
El Gobierno de México espera que Estados Unidos responda antes de que termine 2026 a su solicitud para reducir los aranceles que afectan a las industrias del acero, aluminio y automotriz, informó el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en medio de las negociaciones comerciales entre ambos países.
El funcionario aseguró que México ya entregó los argumentos técnicos para solicitar una disminución de los gravámenes impuestos bajo la sección 232 de la legislación comercial estadounidense, que permite aplicar restricciones a las importaciones por motivos de seguridad nacional.
Ebrard consideró injustificado el arancel de 50 por ciento aplicado al acero y al aluminio, al señalar que México importa más acero del que exporta a Estados Unidos. Por ello, sostuvo que las medidas afectan a la industria mexicana pese a la relación comercial que mantienen ambas naciones.
En el sector automotriz, explicó que México también busca condiciones más favorables frente a otros países, con el propósito de mejorar la competitividad de sus exportaciones. Aunque reconoció que el mecanismo de descuentos arancelarios ha beneficiado a la industria, indicó que todavía existen aspectos que deben ajustarse.
El secretario detalló que ambos gobiernos han sostenido tres rondas de conversaciones, además de diversos contactos entre sus equipos técnicos. Sin embargo, todavía no hay una fecha definida para una cuarta reunión y la decisión sobre una posible reducción de los aranceles dependerá de Washington.
Por otra parte, Ebrard se refirió a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para 2027. Indicó que México iniciará sus propias consultas en enero, luego de que Estados Unidos pusiera en marcha su proceso de consulta pública.
El Gobierno mexicano busca preservar las ventajas comerciales que mantiene en el mercado estadounidense y conseguir mejores condiciones para sectores estratégicos, en un contexto de ajustes a la política comercial de Washington y de preparación para la próxima revisión del acuerdo trilateral.








