La consulta busca decidir si la provincia petrolera inicia el camino legal hacia un referéndum de independencia.
Los habitantes de Alberta, una de las principales regiones petroleras de Canadá, participaron en una votación para decidir si comienza el proceso legal que podría conducir a un referéndum sobre la independencia de la provincia. La consulta no determina directamente la separación, pero representa una prueba para la unidad nacional en un momento de tensiones comerciales con Estados Unidos.
La participación anticipada superó los 1.35 millones de personas, equivalentes al 43 por ciento del electorado habilitado, de acuerdo con las autoridades electorales provinciales. Los resultados se anunciarían después de las 22:00 horas locales, debido a ajustes en los horarios de votación de más de un centenar de centros.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, llamó a los ciudadanos a respaldar la permanencia de Alberta en el país y advirtió que la consulta llega en un momento especialmente delicado. “Voten como si el futuro de Canadá dependiera de ello, porque depende”, expresó durante un acto en Edmonton.
La iniciativa refleja el descontento de sectores conservadores de Alberta con el Gobierno federal, especialmente por las políticas energéticas, las restricciones impuestas durante la pandemia de Covid-19 y lo que consideran una distribución injusta de los recursos. Aunque la provincia tiene una fuerte identidad política y económica, el separatismo había mantenido históricamente un respaldo limitado.
La primera ministra provincial, Danielle Smith, convocó la consulta pese a oponerse a la independencia. La decisión respondió, en parte, a la presión de activistas separatistas dentro de su propio partido. Smith ha citado encuestas que ubican el apoyo a la separación en torno al 22 por ciento, una cifra que considera preocupante.
El debate también está marcado por la guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y sus amenazas de convertir a Canadá en otro estado de la Unión Americana. Las tensiones han reforzado el nacionalismo canadiense, incluso en Alberta, donde Carney ha recibido respaldo al proponer diversificar el comercio y reducir la dependencia económica de Estados Unidos.









