El presidente insistió en cambiar la denominación del estado y aseguró que la medida le daría “valor y prestigio”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a proponer que el estado de Nuevo México cambie su nombre por el de “Nueva América”, al argumentar que la modificación reforzaría el orgullo nacional y otorgaría mayor prestigio al territorio.
A través de una publicación en su plataforma Truth Social, el mandatario sostuvo que el estado debería adoptar inmediatamente la nueva denominación. “¡No somos México, somos los Estados Unidos de América!”, escribió, al tiempo que aseguró que sus habitantes se sentirían más orgullosos de la bandera estadounidense.

Trump también vinculó su propuesta con sus acusaciones de presunto fraude electoral en el estado, al afirmar que un cambio de nombre contribuiría a que las elecciones fueran honestas. Sin embargo, no presentó pruebas que respaldaran esa relación.
No es la primera vez que el presidente plantea esta idea. A principios de septiembre, publicó una imagen del contorno de Nuevo México en la que aparecía la palabra “México” tachada en rojo y sustituida por “América”. La propuesta se suma a otras iniciativas de su administración para modificar denominaciones geográficas.
Entre ellas figura el cambio de nombre del golfo de México por “golfo de América” y la denominación de “lago de América” para el lago Ontario, que se extiende entre Estados Unidos y Canadá. Estas modificaciones se han aplicado en el ámbito oficial estadounidense y en determinadas plataformas cartográficas dentro del país, sin que ello implique que los nuevos nombres sean reconocidos universalmente.

Las propuestas forman parte de la visión nacionalista de Trump y de lo que ha denominado su “doctrina Donroe”, una reinterpretación de la histórica doctrina Monroe con la que reivindica el predominio estadounidense en el continente americano.
Por ahora, el cambio de nombre de Nuevo México permanece como una propuesta del mandatario y no como una modificación oficial del estado. Su planteamiento vuelve a colocar en el centro del debate la identidad histórica de un territorio cuyo nombre refleja sus profundos vínculos culturales y geográficos con México.








