Los productos mexicanos generaron 8.3% de la recaudación arancelaria estadounidense entre enero y agosto, mientras Washington mantiene gravámenes al acero, aluminio y automóviles.
Estados Unidos recaudó 14 mil 439 millones de dólares por los aranceles aplicados a mercancías mexicanas entre enero y agosto de este año, cifra equivalente al 8.3% de los 173 mil 500 millones de dólares obtenidos por el Gobierno de Donald Trump mediante gravámenes al comercio internacional.
De acuerdo con datos del Departamento de Comercio estadounidense, México se mantiene entre los principales contribuyentes a estos ingresos. En el mismo periodo, los aranceles a productos canadienses sumaron 8 mil 50 millones de dólares, por lo que ambos socios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) aportaron en conjunto 22 mil 489 millones.
Solo en agosto, los gravámenes a las importaciones mexicanas alcanzaron mil 932.5 millones de dólares, mientras que mayo registró el máximo mensual, con mil 976.6 millones. Durante los ocho meses analizados, la recaudación se mantuvo por encima de mil 600 millones de dólares mensuales.
La administración de Trump defiende esta política como una herramienta para proteger a las industrias estadounidenses y presionar a sus socios comerciales. Sin embargo, especialistas consideran que México debe negociar condiciones más favorables para reducir el impacto de las medidas.
Adrián González, presidente de Global Alliance Solutions, señaló que el país debe buscar un trato similar al otorgado a la Unión Europea, Reino Unido y Japón, especialmente en los sectores automotriz y metalúrgico. También destacó la importancia de mantener el diálogo con Washington y evitar un deterioro de las negociaciones.
Por su parte, Gabriela Siller, economista de Banco Base, advirtió que los aranceles difícilmente resolverán el déficit comercial estadounidense, pues también está relacionado con el desequilibrio de las finanzas públicas. Además, señaló que los costos podrían trasladarse a los consumidores mediante aumentos de precios.
Las conversaciones bilaterales enfrentan obstáculos por los aranceles de 25% a los automóviles mexicanos y de 50% al acero y aluminio. La resistencia de funcionarios estadounidenses a reducir estos gravámenes mantiene la incertidumbre para los exportadores mexicanos, especialmente ante la próxima revisión del T-MEC.
México enfrenta así el reto de defender la competitividad de sus exportaciones y obtener mejores condiciones comerciales sin afectar su relación económica con Estados Unidos, su principal socio comercial.









