El gobierno enviará 510 militares a Durban para apoyar a la Policía tras los disturbios que dejaron un migrante muerto, comercios saqueados y vehículos incendiados.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, autorizó el despliegue de 510 militares en Durban, en el este del país, para contener los disturbios xenófobos registrados desde principios de octubre, que han dejado una persona migrante muerta, decenas de detenidos y diversos daños materiales.
De acuerdo con un comunicado de la Presidencia, los efectivos de las Fuerzas de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF) apoyarán a la Policía en las labores de mantenimiento del orden público en KwaZulu-Natal, provincia donde se ubica Durban. El operativo estará vigente del 9 de octubre al 30 de noviembre y tendrá un costo aproximado de 34 millones de rands, equivalentes a 1.8 millones de euros.
Ramaphosa atribuyó parte de las agresiones a una campaña de desinformación relacionada con una resolución del Tribunal Constitucional sobre la Ley de Refugiados, que permite a los solicitantes de asilo iniciar el procedimiento correspondiente independientemente de la forma en que ingresaron al país.

La violencia se desarrolla en un contexto de creciente rechazo hacia la población extranjera. Grupos antiinmigración responsabilizan a los migrantes de problemas como el desempleo, las deficiencias en los servicios públicos y los elevados índices de criminalidad. Incluso se han documentado acciones para impedir que extranjeros accedan a servicios de salud y educación en instituciones públicas.
Aunque los grupos que promueven estas movilizaciones aseguran que su objetivo es combatir la inmigración irregular, las agresiones han afectado indiscriminadamente a ciudadanos de otros países africanos.
Según datos oficiales citados por medios internacionales, más de 260 mil ciudadanos de países como Zimbabue, Malaui, Mozambique, Nigeria y Ghana fueron repatriados durante los últimos meses en medio de esta ola de tensiones.
La xenofobia representa un problema recurrente en Sudáfrica, donde episodios anteriores de violencia contra extranjeros han dejado decenas de víctimas mortales, especialmente en comunidades vulnerables. Con el despliegue militar, el gobierno busca respaldar a las fuerzas policiales y contener nuevos episodios de violencia.








