Óscar Puente anunció su salida del Gobierno y descartó competir en las próximas elecciones, luego de la presión política por los accidentes ferroviarios registrados en el país.
El ministro español de Transportes, Óscar Puente, anunció su dimisión y su renuncia a participar como candidato en las próximas elecciones generales, tras el accidente ferroviario ocurrido en Toledo, que dejó 69 personas fallecidas y alrededor de un centenar de heridos.
Durante una comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, el funcionario explicó que tomó la decisión desde que tuvo conocimiento de la tragedia y aseguró que su salida responde a una cuestión de “dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas”.
Puente reconoció que no podía continuar al frente de la dependencia después de dos accidentes ferroviarios de gravedad registrados en menos de un año, aunque sostuvo que ambos siniestros tuvieron circunstancias diferentes y que no necesariamente existía una responsabilidad directa de su parte.
La dimisión se produjo en medio de fuertes cuestionamientos de la oposición, que desde el accidente exigía su salida y reclamaba al Gobierno de Pedro Sánchez asumir responsabilidades por las fallas en el sistema ferroviario.
Representantes del Partido Popular (PP) y Vox acusaron al Ejecutivo de no garantizar la seguridad de los pasajeros, mientras que otras fuerzas políticas también consideraron necesaria la renuncia para recuperar la confianza en el servicio público de transporte.
El accidente ocurrió cuando un tren de alta velocidad de Renfe, que viajaba de Madrid hacia Sevilla, impactó contra otro convoy de la compañía Iryo que se encontraba detenido. La colisión provocó que varios vagones cayeran por un terraplén. En ambas unidades viajaban 544 pasajeros.
Tras la tragedia, el Gobierno español anunció un paquete de ayudas por 30 millones de euros para las víctimas y sus familiares. También informó sobre una revisión extraordinaria de los sistemas de seguridad ferroviaria, el reforzamiento de los centros de control y mejoras tecnológicas para prevenir nuevos accidentes.
La salida de Puente abre un nuevo frente para el Gobierno de Sánchez, que enfrenta cuestionamientos políticos y demandas de explicaciones por las condiciones de seguridad de la red ferroviaria española.








