El ataque dejó un campesino muerto, viviendas destruidas y movilizó a fuerzas especiales en la zona limítrofe.
El gobierno de Guatemala reforzó la seguridad en la frontera con Honduras luego de una incursión armada que dejó un campesino muerto y al menos 12 viviendas destruidas en una comunidad del departamento de Chiquimula.
El incidente ocurrió en el caserío San José Las Lágrimas, en el municipio de Esquipulas, donde un grupo de hombres armados ingresó presuntamente desde territorio hondureño y abrió fuego contra pobladores.
La administración del presidente Bernardo Arévalo confirmó que el Ejército respondió al ataque y obligó a los agresores a huir. Tras los hechos, se desplegaron tropas de infantería y unidades especiales “kaibiles” para mantener el control de la zona.
La vocera militar Pamela Figueroa informó que se intensificaron patrullajes terrestres, retenes y operativos de vigilancia, además de brindar atención médica y psicológica a habitantes afectados por la violencia.
Las autoridades guatemaltecas señalaron que el ataque podría estar relacionado con actividades del narcotráfico en la región fronteriza, aunque representantes comunitarios también mencionaron disputas históricas por tierras como posible origen del conflicto.
El enfrentamiento dejó daños severos en varias viviendas, algunas de ellas incendiadas completamente durante el ataque armado.









