Más de 1200 bomberos mantienen las labores de extinción tras varios días de combate contra el fuego que ha consumido más de 13 mil hectáreas.
Las autoridades portuguesas informaron que el gran incendio forestal que desde hace varios días afecta la región de Vouzela, en el centro del país, se encuentra “más estabilizado”, gracias a una ligera mejoría en las condiciones meteorológicas y al intenso despliegue de equipos de emergencia que continúan trabajando para extinguir por completo las llamas.
La Autoridad Nacional de Emergencias y Protección Civil (ANEPC) señaló que el perímetro del incendio permanece prácticamente libre de fuego activo, aunque persisten labores para enfriar el terreno y evitar que se reactiven nuevos focos debido a las altas temperaturas y al viento.
En el operativo participan mil 257 bomberos, apoyados por 416 unidades terrestres y 18 aeronaves especializadas en el combate de incendios forestales. Durante la jornada también se incorporó un avión anfibio Canadair enviado por España, además de dos aeronaves procedentes de Italia, como parte del Mecanismo Europeo de Protección Civil activado por el gobierno portugués.

Las autoridades confían en que el incremento de la humedad y un cambio en la dirección del viento durante las próximas horas permitan consolidar el control del incendio, considerado el más importante registrado en Portugal en lo que va del verano.
Hasta el momento, el fuego ha devastado más de 13 mil hectáreas de bosques y vegetación, afectando amplias zonas naturales y obligando a reforzar las medidas preventivas en distintas regiones del país.
Ante el elevado riesgo de nuevos incendios forestales provocado por la intensa ola de calor, el gobierno decretó el estado de alerta en todo el territorio continental hasta este lunes. El ministro del Interior, Luís Neves, adelantó que la medida podría ampliarse durante la próxima semana si las condiciones climáticas continúan siendo favorables para la propagación del fuego.
Portugal ha enfrentado en los últimos años temporadas de incendios cada vez más severas, impulsadas por el aumento de las temperaturas y la sequía, fenómenos que expertos vinculan con los efectos del cambio climático y que han convertido al país en una de las regiones más vulnerables del sur de Europa durante el verano.









