La falla eléctrica dejó sin servicio a toda la isla y volvió a evidenciar el deterioro de la infraestructura del sistema de generación cubano.
Cuba registró un nuevo apagón generalizado que dejó sin electricidad a millones de habitantes, en medio de una crisis energética que se ha agravado durante los últimos años por fallas en su infraestructura y problemas de abastecimiento de combustible.
La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó que se investigan las causas de la “desconexión total” del sistema eléctrico nacional, afectando a una población de aproximadamente 9.6 millones de personas.
Este corte representa el tercero en los últimos seis meses y uno más dentro de una serie de interrupciones que se han registrado desde finales de 2024, con apagones que en algunas zonas han llegado a prolongarse durante más de 30 horas.

El sistema eléctrico cubano depende principalmente de siete centrales termoeléctricas antiguas, varias de ellas con más de cuatro décadas de operación, que presentan constantes averías y requieren periodos frecuentes de mantenimiento.
Una de las principales afectadas es la central Antonio Guiteras, considerada la más importante del país, que permanece fuera de servicio debido a una falla y que ha acumulado múltiples interrupciones durante el año.
La crisis energética se ha intensificado por la disminución en el suministro de combustible, luego de las restricciones petroleras impulsadas por Estados Unidos y la reducción del apoyo energético proveniente de Venezuela, uno de los principales proveedores de la isla.
El gobierno cubano enfrenta así el reto de modernizar su infraestructura eléctrica mientras la población continúa lidiando con cortes prolongados que afectan hogares, comercios y servicios básicos.









