El duque de Sussex viajó a Londres para preparar los Invictus Games, pero persisten las dudas sobre un posible encuentro con Carlos III y Guillermo.
El príncipe Harry regresó al Reino Unido en medio de nuevas tensiones con la familia real, durante una visita marcada por la incertidumbre sobre su alojamiento, seguridad y la posibilidad de un reencuentro con sus familiares.
El duque de Sussex permanecerá varios días en Londres como parte de los preparativos para los Invictus Games 2027, evento deportivo creado por él para militares veteranos heridos o enfermos.
Aunque inicialmente se esperaba que viajara acompañado por su esposa Meghan Markle y sus hijos Archie y Lilibet, finalmente Harry llegó solo al país, mientras continúa abierta la posibilidad de que su familia se reúna con él posteriormente.

Uno de los principales puntos de controversia fue su hospedaje. Medios británicos informaron inicialmente que Enrique podría alojarse en el Palacio de Buckingham, pero la residencia real negó posteriormente que hubiera aceptado la invitación con suficiente anticipación. El portavoz del príncipe calificó la situación como “decepcionante”.
La disputa se suma al conflicto que Enrique mantiene con las autoridades británicas por la seguridad personal, luego de que perdiera la protección policial permanente tras abandonar sus funciones como miembro activo de la familia real en 2020 y mudarse a Estados Unidos.
Durante su estancia, también existe expectativa sobre un posible encuentro con el rey Carlos III, a quien solo ha visto en dos ocasiones desde su salida del Reino Unido. Tampoco se ha confirmado una reunión con su hermano, el príncipe George, con quien mantiene una relación distante tras la publicación de sus memorias en 2023.
La visita ocurre además en vísperas de una resolución judicial relacionada con la demanda que Harry presentó contra el propietario del diario Daily Mail, al que acusa de obtener información de manera ilegal.









