Bandas criminales utilizan tácticas cada vez más coordinadas para robar cátodos en el desierto de Atacama.
El robo de cobre en el norte de Chile ha adquirido nuevas dimensiones. Bandas criminales están recurriendo a tácticas cada vez más coordinadas y violentas para asaltar trenes que transportan el metal por el desierto de Atacama, de acuerdo con una alerta de Antofagasta Minerals revisada por Reuters.
Los delincuentes han utilizado camiones para acercarse a los trenes, saltar a los vagones y arrojar planchas de cobre de hasta 80 kilos a sus cómplices. En otros casos emplean cuerdas con ganchos para desprender cargamentos completos cuando los convoyes circulan a baja velocidad.
El cobre sustraído es vendido posteriormente en mercados ilegales, donde puede ser fundido para eliminar sus marcas de identificación y enviado al extranjero como si se tratara de chatarra. Chile considera este fenómeno especialmente delicado debido al peso que tiene el metal en sus exportaciones y en la economía nacional.
Los robos han aumentado de manera considerable. Antofagasta reportó 86 asaltos durante 2025, más del doble de los registrados en 2022. Tan sólo entre enero y abril de 2026 se contabilizaron 34 ataques y el robo de unas 169 toneladas de cobre, equivalente al 71% de lo sustraído durante todo el año anterior.
Uno de los principales objetivos ha sido el tren que transporta cobre desde la mina Chuquicamata, operada por Codelco. Antofagasta señaló que durante 2025 este convoy fue atacado decenas de veces, con pérdidas estimadas en 2.4 millones de dólares.
Aunque las empresas han reforzado la seguridad mediante jaulas instaladas en los vagones y equipos de vigilancia, los grupos delictivos han encontrado nuevas formas de superar estas medidas. En uno de los casos recientes, un tren protegido fue atacado en dos ocasiones en apenas dos semanas.
El problema también representa un riesgo para los trabajadores. Este año, delincuentes que intentaban apoderarse de cobre atacaron con piedras a los operadores de un tren, mientras autoridades y analistas advierten que algunas organizaciones cuentan con armas de fuego, chalecos antibalas y estructuras similares a operaciones paramilitares.
En abril, las autoridades chilenas desmantelaron además una red de contrabando que presuntamente habría sacado del país cobre valuado en 917 millones de dólares entre 2020 y 2025.
Pese al incremento de los asaltos, un proyecto de ley para tipificar específicamente el robo de cobre permanece estancado en la Cámara de Diputados desde su aprobación por el Senado en 2024. El presidente José Antonio Kast ha defendido mayores facultades y nuevas herramientas legales para combatir al crimen organizado.
“El crimen organizado cambió”, sostuvo el mandatario, al señalar que las redes dedicadas al robo y contrabando de metales operan cada vez más como estructuras transnacionales que requieren una respuesta legal distinta.









