El canciller ruso acusó a Berlín de escalar la confrontación tras señalar a Moscú por incidentes con drones y anunció represalias diplomáticas contra instituciones alemanas.
El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, acusó a Alemania de estar dando pasos hacia una confrontación directa con Moscú, luego de que el Gobierno alemán responsabilizara a Rusia por una serie de incidentes relacionados con drones y explosivos registrados en el aeropuerto de Leipzig.
“Esencialmente esto es el comienzo de una guerra de verdad”, declaró Lavrov a la televisión rusa, al referirse al hallazgo de un dron en las instalaciones aeroportuarias y a la reacción de las autoridades alemanas.
El canciller ruso también cuestionó las decisiones adoptadas por Berlín contra instituciones rusas y anunció el cierre de las filiales del Instituto Goethe en Rusia, en respuesta a las medidas alemanas contra el Consulado General ruso en Bonn y la Casa Rusa en Berlín.
Lavrov acusó además al canciller alemán, Friedrich Merz, de impulsar el fortalecimiento militar de Alemania y afirmó que el país busca convertirse nuevamente en la principal potencia militar de Europa. En sus declaraciones, recurrió incluso a referencias históricas relacionadas con la Segunda Guerra Mundial para advertir sobre una posible escalada.
Las acusaciones se producen después de que el Gobierno alemán responsabilizara a Rusia de un supuesto “ataque híbrido” relacionado con varios drones detectados en el aeropuerto de Leipzig. El 4 de agosto fue localizado un aparato con una carga explosiva y posteriormente se informó de otro incidente en el que un dron habría colisionado con un avión de carga de DHL. Días después fue encontrado un tercer dispositivo junto con explosivos.
Berlín anunció el cierre del Consulado ruso en Bonn a partir del 18 de septiembre, la cancelación del contrato que permite operar a la Casa Rusa en Berlín y la convocatoria del embajador ruso para explicar la posición de Moscú.
El Kremlin rechazó categóricamente las acusaciones y aseguró que no existen pruebas que demuestren la responsabilidad de Rusia. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, cuestionó la postura alemana y comparó el caso con las investigaciones relacionadas con el sabotaje de los gasoductos Nord Stream.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, sostuvo que Alemania carece de pruebas contra Moscú y atribuyó las acusaciones a la situación política interna alemana.
El intercambio de acusaciones refleja el creciente deterioro de las relaciones entre Berlín y Moscú, en un momento en que Europa mantiene una fuerte tensión política y de seguridad con Rusia.









