Serguéi Lavrov defendió la causa iraní y aseguró que Moscú mantendrá sus acuerdos económicos con Teherán.
Rusia reiteró su respaldo a Irán en medio de las tensiones militares con Estados Unidos e Israel. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó que la causa iraní es justa y acusó a Washington y Tel Aviv de iniciar una campaña militar contra Teherán.
“Estoy convencido de que la causa de Irán, como la de Rusia, es una causa justa”, declaró Lavrov durante una conferencia de prensa conjunta con su homólogo iraní, Abbas Araqchi, en Teherán. El funcionario también expresó la disposición de Moscú para contribuir a una solución diplomática que permita superar la crisis.
Las declaraciones se produjeron después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, manifestara su intención de evitar nuevas presiones económicas contra Rusia para no poner en riesgo las negociaciones destinadas a terminar la guerra en Ucrania. El mandatario también expresó su deseo de que Moscú mantenga limitado su apoyo a Irán.
A través de su plataforma Truth Social, Trump sostuvo que Rusia estaba haciendo muy poco para ayudar a la República Islámica y afirmó que quería que esa situación continuara. Al mismo tiempo, defendió su decisión de flexibilizar determinadas sanciones contra Moscú como parte de sus esfuerzos diplomáticos.
El presidente estadounidense también acusó al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, de contribuir al encarecimiento de los mercados internacionales de diésel mediante los ataques contra instalaciones petroleras rusas. Sus declaraciones se sumaron a las críticas por la flexibilización de restricciones energéticas a Rusia, una medida cuestionada por quienes consideran que podría aumentar los ingresos de Moscú mientras continúa la guerra en Ucrania.
Por su parte, Lavrov aseguró que Rusia no abandonará los compromisos económicos y de inversión adquiridos con Irán, pese a las dificultades actuales. Además, respaldó la disposición de Teherán para buscar una salida negociada y llamó a restablecer la libertad de navegación en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, así como a evitar una reanudación de las hostilidades.
El posicionamiento ruso evidencia las diferencias entre Moscú y Washington sobre la crisis en Oriente Medio, al tiempo que la Casa Blanca intenta equilibrar sus objetivos diplomáticos en Ucrania con sus intereses estratégicos y energéticos.








