El secretario de Estado aseguró que el gobierno de Delcy Rodríguez había garantizado que la opositora podría regresar sin obstáculos.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó que Washington negoció desde hace varias semanas con el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez el regreso a Venezuela de la dirigente opositora María Corina Machado, cuya reaparición pública ha reavivado las tensiones políticas en el país sudamericano.
Durante una conferencia telefónica con periodistas, Rubio explicó que las autoridades venezolanas habían asegurado que Machado podría ingresar sin inconvenientes y que esa información fue transmitida a su equipo. Según el funcionario estadounidense, la dirigente decidió regresar después de recibir esas garantías.
“Les dijimos: nuestra expectativa es que ella es venezolana. Pertenece a su país. Es el país del que procede. Se le debería permitir regresar”, relató Rubio al referirse a las conversaciones con la administración interina.
El secretario de Estado también rechazó las críticas contra Washington por supuestamente obstaculizar el retorno de la opositora. Aseguró que la única ocasión en que personalmente le recomendó no viajar fue después del terremoto del 24 de junio, cuando, según explicó, la prioridad estadounidense era facilitar la entrada de ayuda humanitaria y suministros de emergencia.
Rubio atribuyó a terceros países algunos de los obstáculos que habrían retrasado el regreso de Machado, al señalar que ciertos gobiernos evitaron involucrarse por sus propios intereses políticos en Venezuela.
La llegada de la dirigente estuvo acompañada por una multitudinaria movilización en Caracas, que paralizó diversas vialidades durante varias horas. La magnitud de la convocatoria representó una demostración de fuerza para la oposición, después de meses de incertidumbre sobre la posibilidad de que Machado pudiera volver al país sin enfrentar represalias.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, minimizó el acontecimiento y calificó de “show” la caravana de seguidores. También insistió en que la política debe mantenerse alejada del espectáculo y defendió la continuidad del diálogo político, aunque cuestionó a quienes han solicitado sanciones internacionales contra Venezuela.
La reaparición de la dirigente plantea nuevos desafíos para el chavismo, que deberá enfrentar nuevamente a una de las figuras con mayor capacidad de movilización opositora, mientras la Casa Blanca mantiene su participación en las negociaciones sobre el futuro político de Venezuela.








