Reemplazará temporalmente el emblemático avión presidencial por un Boeing donado por la familia real qatarí, decisión que ha desatado un intenso debate político.
Después de más de tres décadas de servicio, el histórico Air Force One realizó su último vuelo oficial transportando al presidente Donald Trump de regreso a Washington tras participar en la cumbre del G7, poniendo fin a una de las aeronaves más emblemáticas de la historia de Estados Unidos.
El Boeing 747-200B, que comenzó operaciones durante la administración de George H. W. Bush, será reemplazado de manera provisional por otro Boeing 747 donado por la familia real de Qatar, una decisión que ha generado fuertes cuestionamientos tanto en el ámbito político como en materia de seguridad.
La Fuerza Aérea estadounidense confirmó que la aeronave ya concluyó las pruebas técnicas y las modificaciones necesarias para operar como Air Force One. Entre los cambios destaca un nuevo diseño exterior en colores rojo, blanco y azul, además de adecuaciones en los sistemas de comunicación y seguridad.
El Pentágono defendió la decisión al señalar que la adaptación del avión tuvo un costo cercano a los 400 millones de dólares, cifra considerablemente menor a los más de 5 mil 600 millones de dólares que costará la construcción de los dos nuevos aviones presidenciales encargados a Boeing, cuya entrega continúa retrasándose.
Trump ha expresado en varias ocasiones su molestia por esos retrasos y aseguró que utilizar temporalmente el avión donado permitirá ahorrar recursos públicos mientras concluye la fabricación de las nuevas aeronaves oficiales.
Sin embargo, la aceptación del regalo ha provocado una fuerte polémica entre legisladores demócratas y especialistas en ética gubernamental, quienes consideran que recibir una aeronave de un gobierno extranjero podría representar un conflicto de intereses y generar dudas sobre la independencia de la presidencia estadounidense. También han surgido cuestionamientos respecto a la seguridad del aparato, debido a que originalmente fue diseñado para la familia real qatarí.
Pese a ello, el mandatario ha defendido la decisión y adelantó que, una vez concluya su mandato en 2029, el avión pasará a formar parte de su futura biblioteca presidencial en Miami como pieza de exhibición.
Aunque la Casa Blanca aún no confirma cuál será su primer viaje oficial, medios estadounidenses señalan que el nuevo Air Force One podría estrenarse durante las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, previstas para principios de julio, marcando el inicio de una nueva etapa para la aeronave presidencial.









