La instalación está fuera de servicio desde que se desconectó la energía nuclear tras el devastador terremoto y posterior tsunami en 2011.
Japón volverá a poner en marcha la central nuclear más grande del mundo la próxima semana, después de que un fallo en una alarma obligara el mes pasado a suspender el primer intento de su reactivación desde el desastre de Fukushima en 2011.

Takeyuki Inagaki, director de la planta de Kashiwazaki-Kariwa, operada por Tokyo Electric Power (Tepco), aseguró en una rueda de prensa este viernes que tienen previsto poner en marcha el reactor el 9 de febrero.
La compañía ya reinició la planta, situada en la prefectura de Niigata, el 21 de enero, quince años después de su clausura en 2011 a raíz del accidente de la planta nuclear de Fukushima, gestionada por la misma empresa. TEPCO no ha vuelto a operar ninguna de sus centrales desde el desastre atómico.

Tan solo un día después del reinicio, sin embargo, se vio obligada a apagar el reactor número 6 de Kashiwazaki-Kariwa tras detectar una alarma en el sistema de monitorización de las barras de control, que permiten regular la potencia del reactor y son esenciales para su seguridad.
Los reactores 6 y 7 del complejo pasaron las revisiones para su reactivación en 2017, pero posteriormente se ordenó a la central permanecer inoperativa por fallas en la seguridad contra ataques terroristas.

En diciembre de 2023 se dio el visto bueno a las medidas adoptadas y desde entonces TEPCO viene realizando los trámites necesarios para poner ambos en marcha.
Por su capacidad de más de 8.000 megavatios (MW), la planta de Kashiwazaki-Kariwa es una pieza clave en el plan de suministro energético de TEPCO y va en línea con la estrategia promovida por el Ejecutivo japonés de Sanae Takaichi de impulsar las nucleares con vistas a alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones.








